Mi experiencia con la Sega Genesis / Mega Drive


Mi experiencia como gamer fue muy interesante y rica, en realidad nunca estuve muchas consolas compradas, solo unas pocas. La mayoría de estas eran prestadas, y en esta ocasión, te cuento la historia con la morocha de Sega.


Aquí les traigo aquello que les debía hace mucho tiempo, la historia que viví con la Sega Genesis, debo decir que luego de esto, nunca más volví a tener otra consola de estas en mi casa, ya que pasé directamente a los emuladores poco tiempo después y luego playstation.
Era al rededor del año 2000, todavía estaba en el liceo, aunque ya tenía como 18 años, estaba re viejo el tipo, pero bueno eso es un extra que les cuento.

A la dulce y bella Sega Genesis la tengo en mi poder casi por casualidad, un local de maquinas arcade estaba cerrando sus puertas de manera definitiva, y un amigo decide comprarle una de las consolas que tenía para vender con algunos juegos.

¿Dije máquinas arcade?
Usted entendió bien. Sucede que el señor que tenía el local, también tenía algunas consolas para la venta y entre ellas, la susodicha. No se como fue el caso, pero mi amigo se aparece en casa con ella y cuatro juegos: el Sunset Riders, el Out Run, el International Superstar Soccer Deluxe y el Indiana Jones, la versión más rota que podía existir en un cartucho, pues ese mismo.

En varias oportunidades me la dejaba en casa y jugábamos. Debo decir también que no recuerdo muchas cosas que pudieron pasar en esta historia. Tampoco recuerdo preguntarle el monto que le costó, se que la compró porque estaba de liquidación pero nada más. Nunca supe exactamente porqué me la dejaba tampoco, sin embargo recuerdo esto con mucho cariño hasta día de hoy.


Ni tonto ni perezoso, conseguía juegos que cambiaba con otras personas y de alguna manera me la había quedado sin que me diera cuenta, como dije, no recuerdo que pasó exactamente, pero la consola había pasado a ser mía, aunque tampoco lo era en realidad.
Jugué muchos juegos que a día de hoy no los recuerdo a todos, sin embargo esta felicidad no duro por mucho tiempo, porque después ocurriría algo que no esperábamos.

Un día, estábamos en casa para jugar a la consola, creo que hacía tiempo que no se usaba, y una vez que la prendemos, la misma comenzó a funcionar de manera bastante extraña, los juegos funcionaban lento, como robóticos, cuadro por cuadro.
Entonces decidimos llevársela a alguien que tenía una consola igual, para saber el motivo del porqué estaba funcionando así, y se la dejamos.
Después de eso no se que pasó que no la volvimos a ver, tengo una idea, pero no quiero decir que fue exactamente así, porque mi memoria tiene algunos momentos que no son de confianza. En lo personal no quiero creer que esa persona se la quedó, porque esa consola no era mía.

Aunque la historia quedó inconclusa, siempre sentí dentro mío que a esta consola debería devolvérsela. Pensé en comprar una consola con juegos incluidos para televisores nuevos, pero bueno, eso por ahora va a quedar con esta intención, hasta quien sabe. Quizás algún día pueda hacerlo.
Para cerrar esta historia, descubro con el tiempo que esta consola no era original, pero esto no quitó nunca el hecho de sentir que se la debía devolver. 




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